Saturday, March 08, 2003

HUMO.


Cada vez que inhalo el humo de un cigarrillo camel lights recuerdo al americano. Asistíamos juntos al taller de poesía en el colegio estatal de Portland. Él estaba en su tierra. Yo era estudiante internacional. Al catar el humo se desató una adicción placentera que a durado por muchos años. Fumábamos antes y después de la clase. Era una persona amable. Un poco inseguro de sí y usaba motocicleta como medio de transporte a pesar de las constantes lluvias de la región.

-¿Juan, conoces a Wendy?
- Sé quien es, pero no he tenido el gusto de conocerla.
Wendy era la chica más bonita de la clase. Era rubia, cuerpo perfecto para bikini. Ojos azules.
-La embaracé. Dijo Jim.
Jim era un tipo alto y rubio. Como esos actores que protagonizan a los saldados alemanes de la segunda guerra mundial.
-¿Es tu bebé Jim?
- Creo que sí.
-¿Qué van hacer?
-Ella quiere tener un aborto.
-¿En serio?
-¿Y tú qué piensas? –pregunté al inhalar el humo de uno de los cigarros que Jim me regaló.
-No quiero que aborte. La voz de Jim detonaba un dolor palpable que en ese entonces no entendía. El humo de nuestros cigarros se disipaba con la lluvia de Oregon.

Me di cuenta al comenzar el trimestre, que Jim empezó a frecuentar a Wendy. Jim fue rápido. La embarazó. Sus esfuerzos estaban amenazados. ¿Sería indiferencia de Wendy? ¿Acaso tenía miedo? ¿Un futuro de incertidumbre? Sentí el tormento de Jim y me molestó demasiado. Traté de ser comprensivo. No estaba apto para este tipo de situaciones.

-Te invito a mi casa Juan. Un asado con los mejores licores. ¿Qué tal?
-Estoy ocupado Jim. Tengo que hacer algunas cosas en la casa de mi patrocinador..
Jim captó mi mentira. Se portó bien.
-No hay problema. Tú dime cuando puedas. ¿okay?
-Está bien Jim.

Esa fue la última vez que lo vi. Al estudiar la situación más a fondo comprendo que Jim necesitaba un amigo. Alguien con quien beber, comer y conversar. Una persona con quien compartir sus penas. Yo estaba demasiado preocupado con asuntos superficiales como fornicar con mi novia y conducir a velocidades altas el auto sport que se me proporcionó. Era un egoísta insensible con corazón de piedra. Si tuviera una maquina del tiempo la usaría para viajar al pasado y aceptar la invitación de Jim. Comer y embriagarnos para burlarnos de la sombra del siniestro. En caso de que llorara por la posibilidad de no conocer a su bebé le daría ánimos: "Mantengamos la esperanza" "Aun no es demasiado tarde" "Salud para que todas las cosas salgan bien" "Pensemos y esperemos en lo mejor del futuro"

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